ADRIÁN ROWEK DENUNCIADO POR HABER ENVIADO UNA FOTO DE SUS GENITALES A UN ALUMNO DE 12 AÑOS

16 de mayo, 2020

ADRIÁN ROWEK DENUNCIADO POR HABER ENVIADO UNA FOTO DE SUS GENITALES A UN ALUMNO DE 12 AÑOS

En el barrio de Villa Real, Buenos Aires, fue detenido Adrián Rowek, un maestro de lengua que había sido denunciado por haber enviado una foto de sus genitales a uno de sus alumnos de 12 años. Los padres del joven encontraron el material pornográfico en su computadora y alertaron a las autoridades, que se hicieron presentes en la casa del denunciado. Lo que no sabían es el perturbador hallazgo que realizarían.

Al ingresar en la casa del maestro, apodado “Pipi”, encontraron a un adolescente de 14 años durmiendo con él. Este fue el pié para que más de 30 personas comenzaran a denunciar a Rowek, y se espera que muchos más se presenten a brindar declaraciones.

Luego de una investigación realizada a lo largo de la última semana, podemos reconstruir desde los testimonios el perfil de Adrián Rowek durante su juventud, en los años ’90, y, con ayuda de los expertos, entender cómo un delincuente sexual puede pasar más de 30 años rodeado de niños y en la impunidad .

Quienes conocieron a Adrián Rowek en su juventud lo recuerdan bajo el apodo “Chicludo”, o simplemente “Chiclu”, un chico que participaba de diferentes actividades comunitarias vinculadas a la educación. Era madrij (educador no formal) del Circulo Social Hebreo Argentino y en BAMI trabajaba como cantante litúrgico, maestro de Talmud Torá y posteriormente maestro de lengua en los grados más altos del primario. Todos los testimonios recogidos describen una misma personalidad sobre Chicludo: Era extrovertido con los púberes y tímido con los adultos.

Nadie recuerda haber conocido a una pareja de Adrián. De hecho, cuando a algunos miembros de BAMI les comenzó a parecer extraño que después de tantos años nunca hubiera aparecido ninguna pareja o pretendiente, Chicludo empezó a hablar de una pareja que nunca fue conocida por sus pares. Del mismo modo, quienes se mantuvieron en contacto con él aseguraron que solamente publicaba en su Facebook imagenes suyas con la camiseta del club Racing, pero nunca acompañado por una pareja ni nada que se le pareciera.

El contexto familiar del presunto pederasta es simplemente desconocido hasta el momento. Uno de sus compañeros de escuela aseguró que no hablaba sobre su familia, sólo se sabia que era hermano del baterista del grupo Rata Blanca, que en aquel entonces era muy famoso, y que no le gustaba ser opacado por la fama de su hermano. Fuera de eso, siempre dijo tener una vida familiar “normal” compuesta por dos padres y tres hijos.

Una ex madrijá de CSHA recuerda que con sus grupos de chicos siempre se había mostrado culto, inteligente y divertido, pero que con los adultos era torpe, se ponía nervioso e incluso tartamudeaba. Otra persona que lo conoció en el club, aunque ella trabajaba con grupos de niños más pequeños, recuerda que entre sus pares era muy “pesado, de hacer bromas tontas, hablar mucho y decir boludeces”.

Quien entonces se desempeñaba como director de juventud en el club recordó a Rowek como “divertido, cumplidor con el trabajo y con los grupos se manejaba bien”.

Uno de los sucesos con los cuales Chicludo se ganó un lugar en la memoria de todos fue cuando tenía a cargo un grupo de pre-adolescentes con 11 o 12 años.  “Había llevado revistas porno a un majané (campamento) para ver con los chicos que creo que tenían 11 o 12 años”, recordaba una fuente. Por este hecho fue advertido, pero las autoridades de aquel momento no divisaron lo que estaba comenzando a gestarse en la relación del joven Rowek con sus victimas.

Si bien algunos testigos ahora tienen en cuenta que en el Circulo Social Hebreo Argentino podrían haber ocurrido abusos, Rowek sólo estaba en contacto con los jóvenes de allí una vez por semana. En cambio, donde pasaba la mayor cantidad de tiempo en contacto con menores era en BAMI. Su tarea allí era preparar a los jóvenes para el Bar Mitzvá, les enseñaba la música de los rezos e impartía clases de Talmud Torá, aunque eventualmente también se desempeñó como maestro de lengua.

Un valioso testimonio ha sido el de Oscar Schwartzman, quien recuerda haber empezado a trabajar como director del templo en 1989 aproximadamente, y Chicludo ya trabajaba allí con unos 19 años. En su relato, Oscar explicó cómo era el vinculo profesor-alumno del presunto pedófilo:” Hacía como que les tocaba los genitales o la cola. Hubo veces en que si lo hacía, lo cual fue advertido por mi varias veces”.

Si bien la “broma” no era común, ningún adulto de la institución recibió reporte alguno por parte de padres o alumnos. Excepto una pareja, la cual le dijo a Oscar “ponele el ojo a este muchacho porque hay cosas que no nos cierran”. En ese momento el director del templo pudo ver con claridad lo que ocurría y lo que señalaron estos padres sería fundamental para entender el modus operandi de este criminal:

“Adrián iba a la casa de los alumnos a darles clases ad honorem (gratis) de forma particular. Se hacía amigo de ellos y a veces se quedaba encerrado en la habitación con los chicos”

Segun una declaración brindada por un ex-alumno, al momento de cantar el Adon Olam durante su Bar Mitzvá, Rowek tocó sus partes intimas. Esto en su momento fue interpretado como “la joda de Chiclu”. Este perturbante hecho se repetía con muchos jóvenes que apenas tenían 13 años.

Se había hecho tan amigo de los chicos que era muchas veces elegido para acompañarlos en el viaje de egresados de 7mo grado y era un invitado infaltable en los Bar Mitzvá de los alumnos. Schwartzman recuerda que había algunos docentes invitados a las fiestas, pero la presencia de Rowek era una constante llamativa en cada una de ellas. “Él les dirigía la fiesta a los chicos, estaba en el medio del grupo de chicos todo el tiempo” y siempre “una de las velas especiales era ‘para mi mejor amigo Chicludo”‘.

El hecho de que Adrian “Chicludo” Rowek fuera el “mejor amigo” de algunas de sus víctimas no era casualidad. Nilda Vainstein, Licenciada en Ciencias de la Educación,
ex-Asesora de la Dirección General de Atención a Infancia y Adolescencia de la Generalitat de Catalunya y escritora de “Por qué, cuándo y cómo intervenir. Guía conceptual sobre el maltrato a la infancia y la adolescencia. Maltrato infantil. Unicef (2010 y 2012)”, explicó este tipo de accionares por parte de los abusadores sexuales infantiles:

El abuso sexual extra familiar, como el que se presenta en este caso suele darse por personas ´confiables´, cercanas a la familia: amigos, vecinos, maestros, entrenadores deportivos, cuidadores. 

En toda situación de abuso hay siempre tres protagonistas, el pedófilo, su víctima y los  testigos,  en este  caso, como en tantos otros,  fueron muchos los testigos que no supieron, no pudieron o no quisieron “ver” y quién si lo intentó desvelar fue descalificado, silenciado  y apartado. A estos niveles de poder llega la estrategia que el pederasta elabora para lograr su objetivo. 

La relación que el pedófilo establece con el niño/a le ofrece oportunidades para prepararlo/a durante un tiempo, lo hace desde una relación afectiva, en la que no suele haber violencia física,  su propósito es seducir y así someter a su víctima para silenciar el abuso, y evitar ser detectado. Tiende a adoptar tácticas que comienzan con una conducta “inapropiada”, que escala gradualmente a través del tiempo a conductas más serias.

Así, la víctima se adapta a la situación y a lo que el abusador impone, puede no hablar porque teme hacerlo, pero siempre manifiesta su  sufrimiento con la conducta y con el cuerpo, pero muchas veces lo hace ante un entorno que es distante y poco sensible a su dolor; no sólo al dolor que produce el abuso sino, lo que duele más aún, es la incredulidad y en muchas ocasiones, la ceguera, la indiferencia,  el rechazo  o la culpa que recibe del mundo adulto. 

Este “adaptarse a la situación” refuerza los prejuicios que aún reinan en amplios sectores sociales. Considerar que “acepta porque quiere”, no deja lugar a comprender que se trata de una “aceptación inevitable”, pasiva, producida por el temor, las amenazas, etc. perpetuando de este modo las creencias que niegan credibilidad al sufrimiento infantil ante el abuso sexual, tornándolo natural e invisible.

Hacer públicas situaciones como las que se dan en este caso, deben actuar como señales de alerta acerca del sometimiento y anulación que un pedófilo genera en los niños y niñas víctimas para conseguir lo que muchas veces se mal interpreta como consentimiento

Debemos tener presente que ante un abuso sexual siempre el abusador es el culpable y sus víctimas deben ser escuchadas, comprendidas y protegidas“.

Volviendo a la actualidad. Adrián Rowek se encuentra en prisión preventiva luego de que varios testimonios apuntaran contra él como su abusador. Algunos denunciantes han sido ex-alumnos de BAMI, que conocieron al profesor durante su curso en la primaria y recién ahora declararon lo ocurrido ante la justicia.

Durante la presentación de este informe en Radio Jai, pudimos oír a Hernán Navarro, abogado, fundador y director de Grooming Argentina, una ONG dedicada a informar sobre la explotación sexual infantil a través de Internet.

El licenciado Navarro brinda un panorama muy claro sobre la pedofilia en el siglo 21 y muestra la importancia de que detenciones como la de Rowek enciendan las alarmas de la comunidad educativa.

Algo reconocido por todas las personas que han aportado al desarrollo de este informe, fue la falta de información que se tenía acerca de los abusos sexuales durante los años ’90. Lo que ocurrió durante el periodo de Rowek en BAMI fue un encubrimiento, apoyado de forma no intencional por padres, profesores y directivos. Por eso, es fundamental que los niños tengan las herramientas y la información para poder hablar si están siendo abusados, y que los padres sepan entender el panorama de lo que puede estar ocurriendo.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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