Changuitos robados

El sábado 2 de febrero a las 21.15 hs. en la esquina de Av. Eva Perón y Curapaligue dos policías interceptaron a 4 personas que andaban caminado apurados y en actitud sospechosa con 4 changuitos de supermercado. Los demoraron pidiéndole sus respectivas identificaciones hasta que llegó, a la brevedad, el móvil policial. En ese momento dos de los sospechosxs empezaron a pelearse entre ellxs, insultándose y yéndose a las manos. No se salvó nadie, hubo puteadas homofóbicas y gordofóbicas hacia los policías que estaban realizando su trabajo de manera pacífica. Cuando dos de los sospechosxs se fueron a las manos la policía intentó separarlos y demostraron que, probablemente, no estuvieran en estado pleno de conciencia.

Podes ver algo de lo sucedido a través de este link.

En dicho video se puede ver y escuchar como todavía, parte de la población, usan «chupa-pija» como insulto, en vez de ser una acción que da o recibe placer. Otro sector de la población, que tuvo acceso a Teorías de Género cambió el insulto «hijo de puta» por «hijo de yuta», que si bien no es del todo correcto porque «hay yuta buena y yuta mala, como todo» se corre de lugar la palabra puta como insulto, resignificándola y cuidándola para usarla en otro contexto como algo positivo. La policía es una institución y un emblema muy particular para los porteños, y argentinos en general. Cuando se la necesita, para que nos cuide y proteja, se la enaltece y reconoce sus méritos, pero cuando se la ve enfundada en su trajes, con sus cascos y escudos preventivos, se la suele insultar, agredir y menospreciar; y tampoco es justo. Todxs necesitamos ser respetados y reconocidxs en las cosas buenas y malas. Y si surge alguna injusticia o un mal entendido, lo más sensato sería hablar, poner en discusión esos hechos o ideas y no agredir a nadie como forma de mostrar displicencia. Con esto quiero dejar en claro que a la policía también se la discrimina y que ella, muchas veces, por falta de información, capacitación o entendimiento, también lo hace. Vale esta segunda parte de la nota como un aporte al respeto y a la diversidad (dada la formación profesional-periodística de lxs que hacemos este portal de noticias en diversidad, género e inclusión).

Desde los años 70s, con los aportes de Néstor Perlongher en la cultura porteña y latinoamericana sucedió algo similar con la palabra puto. Él eligió usarla para presentarse, en vez de decir que era homosexual o gay decía que era puto. De esta manera descolocaba al que intentaba agredirlo diciéndole puto, a la vez que le daba otra connotación; opuesta a la del insulto lo representaba y la pronunciaba con orgullo. De esta manera empezó a correr y achicar las barreras de la discrininación para tratar de que todxs vivamos vivamos, un poco, mejor. Porque ¿de qué se trata la vida si no es para vivirla y disfrutarla?

Gracias por elegir informarte en el site de tu barrio: www.parquechacabuco.com.ar

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