CORRIENDO DE NOCHE EN EL PARQUE CHACABUCO

12 de junio, 2020

Este lunes, a las 20, se volvió a permitir la actividad deportiva al aire libre. Con recaudos pero ansiosos, vecinos salieron a hacer sus circuitos. Preocupación por la distancia social y la seguridad.

Ochenta días sin salir: a las ocho de la noche de este lunes 8 -una coincidencia para quienes apuestan a los números, quizá-, como si se diera la voz de largada en una maratón de las que la Ciudad de Buenos Aires supo ser anfitriona hasta poco antes de decretada la cuarentena, miles de hombres y mujeres salieron a los parques y plazas de las 15 comunas vestidos con ropa deportiva.  Parecía como si las ganas contenidas tras dos meses y medio de aislamiento, sin salir a hacer deportes al aire libre, se liberaran todas de golpe.

En algunos casos, como en el Parque Tres de Febrero -especialmente, alrededor del lago central y en muchos de sus circuitos y calles internas-, en Palermo, se hacía casi imposible mantener las normas dispuestas de distancia social obligatoria. 

En pareja -el decreto del gobierno porteño determina que no se puede hacerlo en grupo ni de a más de dos personas-, con o sin tapabocas y, en algunos casos, con la dificultad de sostener la distancia de dos metros entre corredores en forma lateral y los diez de distancia previa y posterior con el resto, las masas de corredores, caminantes y -en menor medida, ciclistas- se vieron no sólo en el espacio verde más amplio de la Ciudad.  En el Parque Centenario, Gustavo Cardini salió a las ocho en punto: “Vivo a una cuadra y media. Juro que estaba como con el cronómetro, desesperado. Dije ‘Voy ahora que va a ir menos gente, después va a ser peor’ y fue casi como el último 21K que corrí: gente apretujada, tratando de no rozarnos, de pasar lejos unos de los otros, algunos con tapabocas -a mí se me hizo imposible-, con criterio y paciencia, pero fue un aluvión”, cuenta, todavía agitado tras su primera hora de carrera en casi tres meses.  Para la Policía porteña, en tanto, fue un desafío extra cuidar que nadie se excediera de la distancia permitida y reforzar la seguridad en las horas de la noche: desde este lunes, se puede salir todos los días hasta las 8 de la mañana, y el cuerpo de 18 mil agentes se redistribuyó en las plazas y parques, a pie, con patrullas y en moto, para cuidar a los porteños que eligieron salir.

“Hay que ver qué pasa acá a las dos, tres de la madrugada. A esta hora todavía somos un montón, ojalá pueda mantenerse con seguridad y prudencia para todos”, agregaba, también en medio de su salida entusiasta, Roberto Aguirre, un vecino del Parque Avellaneda que prefirió salir a caminar: “Quiero retomar de a poco. No tengo edad (58) para hacerme el joven y prefiero un ratito todos los días que lesionarme o peor, contagiarme algo más”, decía, precavido.  Las reglas impuestas por el decreto -que el gobierno porteño publicó como protocolo- son claras y difieren según la actividad de la que se trata: para correr, no se puede hacerlo en grupo, solo se puede correr o caminar acompañado de hasta una persona y en un perímetro cercano al hogar. Para las caminatas, hay que mantener cinco metros de distancia, mientras que para el running lo indicado son 10 metros. Para andar en bicicleta hay que dejar un espacio de 10 a 20 metros, según la velocidad del rodado, y para desplazarse con rollers o patines, también 10 metros. En cuanto a la distancia lateral entre una persona y la otra, deberá haber dos metros de distancia.

“Acabo de venir, vivo en Belgrano. Bajé por La Pampa, fui por Libetador hasta Sarmiento, Alcorta y volví por La Pampa.  Había mucha gente, se respetaba la distancia entre corredores pero a veces en esa ruta se complica más, porque son lugares donde habitualmente nos juntamos. Fui ni bien se pudo, a las ocho, y volví a las nueve. Corro sola así que el tema del grupo no me hizo efecto. Creo que es normal que haya habido tumultos porque tantos días sin salir eran muchos para todos”, agregaba Agustina, que no fue a una plaza sino que hizo uno de los circuitos más tradicionales para los corredores del ala norte porteña. 

Protección adicional Gabriel Mariño es entrenador y responsable del grupo de corredores pionero en Parque Patricios, Greencity Entrenamientos. Si bien dice que “falta mucho para poder volver a entrenar en grupo”, sí determinó dar una serie de recomendaciones -vía zoom y por las redes sociales de su grupo- a los alumnos para encarar la vuelta a las pistas con responsabilidad. “Les pedimos que cuiden el salir en forma personal, de a dos como máximo, y que respeten los dos metros de distancia entre corredores. También que se encuentran con otros deportistas en el circuito, no vayan en línea sino en forma lateral, manteniendo como mínimo una distancia de entre cuatro y cinco metros”, explicaba a Perfil antes de salir, él mismo, a gastar las zapatillas después de ochenta días.

Con respecto al uso del tapabocas -que no es obligatorio pero sí sugerido si se soporta-, el profesor dice que les recomendó a sus alumnos “usar el cuellito buff, al que los runners estamos acostumbrados en los días fríos. Lo usamos para calentar un poco el aire que entra por la boca y las fosas nasales. Y nos parece que es una buena medida preventiva”, agrega.  “El calentamiento y estiramiento, en casa: y prepararse antes: bajar por escalera, salir a trotar en forma recreativa y tener paciencia: ya habrá tiempo para volver a fijarse objetivos”, agregó. Con cautela, para que “no haya que lamentar que vuelvan para atrás con esta medida tan necesaria para darle algo de aire fresco a cuerpo y mente”. (Fuente www.perfil.com).

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