MARÍA ROSA YORIO “EL SELLO DE LAS MUJERES DE MI GENERACIÓN ES EL MIEDO A HACER EL RIDÍCULO”

María Rosa Yorio vuelve a cantar después de mucho tiempo. Sala Ringo Starr del Complejo La Plaza

Por Facu Soto y Germán Weissi

Este viernes, María Rosa Yorio, después de aparecer en todos, o casi todos los medios, de comunicación hablando sobre el libro que acaba de salir “Asesínenme”, Ed. Planeta, vuelve de lleno a los escenarios presentándose este viernes en la sala Ringo Starr del Complejo La Plaza. Nos dio una nota en exclusiva, para este medio, donde no deja ningún tema sin hablar.

“Yo estaba un poquito fóbica en ese momento, entonces le envié una carta, porque él me pidió que fuera a verlo al geriátrico; pero no llegué”, cuenta María Rosa Yorio, un día de semana, al medio día, en una pizzería enorme de Retiro, con una voz dulce, suave y cadenciosa, como si aún estuviera saliendo de la cama. Estábamos hablando de Jorge Álvarez, el primer editor de Manuel Puig, Ricardo Piglia, el creador del sello Mandioca donde grabaron Sui Géneres, Spinetta, entre otrxs. “Él era muy amigo de Billy Bond. Eran un trío, Álvarez, Bond, Ada Moreno, después apares aparecieron los Crucis y se unión Gustavo Montesano y Gati, que ahora trabaja con Almodóvar; ellos eran un grupo de amigos y donde uno sabía que había un mundo gay.

En el geriátrico Álvarez me dijo: “Pero cómo íbamos a salir visibilizarnos y a pedir que nos aceptaran cuando nosotros todavía nos estábamos preguntando si estábamos enfermos, por ser gay…”; y ahí un poco lo entendí…

Era más difícil todavía. Yo iba al Lengua Vivas y no sabía ni que existía un mundo gay. Realmente no se sabía. Después me pasé de colegio y me tildaron de lesbiana porque era rara yo, y eso fue por parte de los directores. Me decían lesbiana y fabriquera; no sé, pienso porque era obrera. Eso, en un punto me dolió. Y cuando llegamos al rock, Jorge era muy abierto, por lo menos con nosotros. Lo decía abiertamente. Los afiches de Sui Géneris, donde está Nito con el pañuelito celeste; esa fue una idea, un guiño de Álvarez. Dos chicos gay. A Charly no le molestó para nada. Al contrario, aunque Charly dice Boys afuera, es posible que haya entrado en ese juego.

¿Y en el rock en general, en los 70s, más allá de estos grupitos con el hipismo se vivía un amor gay libre, por ejemplo o era amor libre pero lo gay se reprimía?

Se reprimía. Ahora que lo pienso, sí. Las letras de Billy Bond eran de Jorge Álvarez; eran íntimos amigos. (María Rosa empieza a canta martillando el pie en el piso y el dedo en la mesa: Existen tontos tontos / tan solo tontos / Ya sean hipies hipies / o tipos de chalecos gordos.) Billy tenía una cosa muy gay. Entonces ahí ¿Quién sabe? Después apareció una chica en el medio, que era una artista muy conocida, la hija de una pintora, con Gati; eran un grupete.

¿Charly cómo vivía esto?

Charly siempre fue muy abierto; al contrario…

Quarracino, al principio de los 90s, dijo que quería expulsar a los gay y lesbianas a una isla lejos de la ciudad y el único que respondió públicamente fue Charly diciéndole que el que se tenía que ir a una isla era él… No es lo mismo un cardenal que diga eso, con todos los movimientos LGBTIQ que hay ahora, que en esa época (año 94).

Siempre defendiendo Charly…

Entonces podríamos pensar al rock de los 70s, hippies y liberadores más como una imagen que algo en sí; porque eran bastantes conservadores, ¿o no?

El descontrol, en el libro lo cuento, estaba más en la pedantería, pero yo no lo viví ahí porque era muy chica. Después lo viví un poco, probando un poco la promiscuidad, pero me aburrí. Necesitaba otros descubrimientos en ese momento. Me aburrí mucho y no la pasé muy bien en algún momento.

Conozco mucha gente, varones gay, que gustan tu música, sobre todo cuando empezaste hacer, en los 80s, música más pop con más programaciones y tu voz con tu sensibilidad… ¿Eras consciente del público que te seguía?

No, no me di cuenta. Después sí, me di cuenta después. Pero Valeria Lynch también…

Solista femenina en los 80s con contrato en Sony… con sonido pop…

Una linda época… Me hubiera gustado aprovecharla más. Ser más consecuente no tirarla por la borda.

¿Qué pasó ahí?

Mucha rebeldía de mi parte, contra el sistema, contra la autoridad. Había una cosa un poco machista. La tapa de Playboy siento que me la hicieron ver porque personas de mi entorno me querían ver en pelotas; yo no cobré un peso, ¿me entendes? Siento que no estuve cuidada. El disco Puertos me hizo laburar muy bien. Fue una producción de un manager mío y un productor. Yo fui a grabar las canciones y no estuve en el proceso. Ahora lo tomé bien pero en su momento como un ninguneo. No lo puede manejar bien pero en su momento no lo tomé bien. La cosa machista está en no saber explicarlo del otro lado: Mirá, María Rosa, este disco es así. Vamos a hacer una producción que es así…No. Y posiblemente yo me habría enamorado de alguno…, esas cosas que pasaban. Ahora, por ejemplo, no me enamoro de nadie…Sentía que no se valoraba mi opinión; aunque ellos eran unos capos. La falta de consejos… Eso de una escuela que enseñe a vivir, podría haber… Que enseñen ciertos parámetros. No los hijos de puta que están en el Senado, sino por grandes filósofos…

Hay un misterio en torno a tu carrera solista…

Sí. Es largo de explicar…

En un tiempo te sentiste muy criticada, después no estuviste en los medios, y ahora volviste… Te acusaban de haber estado en el medio…

Yo daba tela, comida, porque estaba en una actitud sin darme cuenta. Cuando yo me separo veo ese mecanismo. Vos tenes que ser vos misma, María Rosa, me digo; porque yo ya había trabajado conmigo y sabía el tipo de persona que era. Yo ya me había probado en la vida. Cuando sos chica te dicen sorete, terrible; el viejo bulling ¿viste?  Ahora puedo volver con todas las Marías Rosas, pero con una que es simplemente la que labura. Trabajar, no mucho más que eso.

Estas en una etapa de de-construcción…

Sí, sí, sí. Yo soy seguidora de “Furia bebe”, con Malena Pichot y soy muy perceptiva, tengo buen oído. Estoy abierta. Tan abierta que me doy cuenta que yo ahora me animaría a conocer a otra mujer. Toda la energía la tengo que usar en mí misma.

¿Nunca experimentaste?

Una vez estuve con una piba, pero era de madera. Yo creo que me quiso hacer más un vudú que otra cosa… ¿me entendes? Me gusta porque es un lindo clima el que me vibra. Más allá que suceda o que quiere que suceda. Y me siento más mujer, incluso. Por eso hay que soportar el proceso, porque todo eso está en el ADN. A veces ves algunas parejas que el hombre lleva el carrito y es él el que tiene que agarrar el bebe y calmarlo y la chica es la que tiene que quedarse esperando.

EL LIBRO DE LA BUENA MEMORIA

¿Cómo vivís este momento, después de la salida del libro, que todo el mundo te pide notas y salís otra vez en los medios?

Al principio me shoqueó un poco. Las dos primeras notas… Yo estaba de parto, recién salida con el libro, y me hacían preguntas que me sentí muy vulnerada. Decís una cosa pero puesto chiquito dice otra cosa y se arma otra. Después, en las redes, se armó toda una cosa por algo que dije, cuando dije que al principio Charly dijo que Spinetta no era tan buen guitarrista. Creyeron que quise poner pica, pero no… ¿Se entiende? Tan vulnerable me sentí cuando me metieron en un lugar sospechoso, donde yo estaría usufructuando, siendo amarillista…Tanto miedo tenía.

¿Miedo a qué?

Al ridículo, como buena mujer: cis, clase media, argentina. Este es el sello de las mujeres de mi generación. El sello es el miedo a hacer el ridículo, que no lo tiene Brasil. Los brasileños tienen otros cuerpos, se aceptan más africanos, nosotros tenemos que ser más europeos. Lo importante es saber cómo funciona una mujer. Yo no quiero pasar vergüenza y que nadie me critica; porque ¿viste? nosotras no soportamos la crítica. Ahora estoy empezando a soltar un poco y a bancármela.

Contanos sobre el proceso del libro…

Me pusieron un ghostwriter que desapareció. A los dos o tres días me mandaron una copia, una devolución, que era una cosa muy estúpida. Les dije, no muchachos, les devuelvo la plata… porque yo ya había cobrado un anticipo. Mal escrito con todos los lugares comunes habidos y por haber, con cierta mala onda con las amantes de Charly poniéndolas en primera persona… El libro quedó corto, me lo sacaron el marzo del 2018, donde está el comienzo. Yo se los dije a ellos… Tengo un montón de anécdotas para poner.

Por ejemplo…

En el disco Mandando todo a Singapur, donde Charly toca y graba un par de temas, hay un par de escenas que haberlas puesto hubiese sido fantástico… Yo me iba con el último novio, estábamos todos ahí… Era una escena rica. Lo de Puertos lo hubiera contado todo; sin dudas…

Falta la parte tuya, de quién sos vos en el estudio, grabando, cantando…

La verdad es que ahora es otro momento. Antes, con que alguien me dijera, María Rosa sentate a escribir era una bocha. Hoy sí podría decir, por la devolución de la gente, hablar de los temas, desarrollado información sobre mi material; pero no sabíamos que iba a suceder esto. Que hay una valoración ahora sobre esta mujer. Hace un año iba con mi perro a la plaza, me fumaba un porrito y escribía un poquito. Yo tuve situaciones difíciles en mi vida, con mi muchacho… Había épocas que estaba mal y no tenía ganas de dar clases de canto y no tenía un mango…

¿Cómo lo pensaste?

Con un disparador. El eje fue contar lo que pasaba más íntimamente. Y las amantes, como el conflicto de la novelita.

El tema del feminismo en el libro…

Primero personas antes que madres o padres; sobre todo para las madres, ¿sabes el logro que es tener que reconocerte primero como persona…? Porque la madre es la macro-santa que no puede faltar. Yo soy hija de italianos y cuando era chica el juego que me hacían hacer era vestirme de blanco y pasearme por el living, y que fuera buenita. O sea, me cagaron la vida… Me pusieron un casete que no sabes lo que me costó sacarlo.

¿Te sacaron alguna parte del libro? ¿Al final lo escribiste vos sola?

Tuve que abnegar cosas… Cambiaron de ghostwriter en la editorial, pero en el primer crudo faltaba la anécdota más importante de todas… ¿Viste el tema Serú Girán? Cuando Charly canta palabras que aparentemente no significan nada, dice Para Lia. Me senté otra vez. Fue un trabajo… Me levantaba a la mañana y escribía. En esa época comía cualquier cosa y escribía hasta la noche. Agregaba todo lo que faltaba o le sacaban… No sabes lo fuerte que fue para mí y no pelearme… Por eso a Charly le dicen loquito, porque no se calla nada… Sino te la tenes que morfar… Es un trabajo que desgasta como mujer. Pero no podes estar enojándote todo el tiempo, y más siendo mujer.

¿Hubiese sido mejor con una ghostwriter mujer?

Yo creo que sí. Lo pedí pero no me la dieron. Pero no importa, porque al final quedó bien mío.

“Canciones en el alma”

Paseo La Plaza

Sala Ringo Starr

viernes 26 de julio, 21 hs.

Av. Corrientes 1660

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