PÁNICO EN LA ESCUELA N° 11 Y EL JARDÍN DE INFANTES LOLA MORA POR INVASIÓN DE RATAS

La escuela N° 11 Marcelo T. de Alvear que se encuentra en al Parque Chacabuco y el Jardín de Infantes Lola Mola aterrados por la invasión de ratas vivas y muertas en las instituciones.

En marzo ocurrió en un colegio de Almagro y en abril en Flores. Ahora, un jardín y una primaria que comparten edificio en Caballito están sin clases desde hace seis días.

La escuela N° 11 Marcelo T. de Alvear, que comparte la manzana con otras dos escuelas y está cerrada por las ratas

Crece la preocupación entre los padres que envían a sus hijos a colegios públicos en la Ciudad de Buenos Aires por la presencia de roedores en varios establecimientos. En lo que va del año ya son tres las escuelas que debieron suspender clases por varios días para realizar tareas de fumigación y limpieza.

Actualmente, hace ya seis días que la escuela N° 11 Marcelo T. de Alvear y el jardín de infantes Lola Mora, en el barrio porteño de Caballito, debió cerrar sus puertas tras la aparición, por segunda vez, de ratas en los espacios comunes del establecimiento ubicado en la avenida Juan Bautista Alberdi 163, que usan trabajadores de la institución y chicos por igual.

Pero no es el primer caso del año. En marzo, la escuela N° 20 Rosario Vera Peñaloza del barrio porteño de Almagro -a la que asisten más de 1900 alumnos de primaria, jardín de infantes y el Centro de Educación no formal que funciona por las noches, cerrada durante 10 días por la presencia de roedores vivos y muertos, y de sus desechos dentro del edificio, en lugares tan riesgosos como las aulas o el comedor.

Un roedor vivo apareció en la sala de tres años del jardín de infantes Lola Mora

Luego fue la escuela N° 15 Coronel Carlos Tomás Sourigues, ubicada en Aranguren al 2400, en el barrio de Flores, donde las ratas ya se habían adueñado de tal forma del lugar que una de ellas atacó a un empleado de limpieza y le lastimó la mano.

En la escuela de Caballito -que linda también con la secundaria Nº 19 Juan Montalvo- están por alcanzar una semana sin clases. Los padres ya habían alertado desde principio de año la situación pero la aparición el martes pasado de una rata viva en la «sala naranja»del jardín de infantes, a la que asisten nenes de tres años, fue la situación límite.

Al otro día la escuela estuvo cerrada por el paro nacional pero sigue sin clases hasta el día de hoy. Dos semanas antes ya había aparecido un roedor en la secretaría de la escuela primaria, se suspendieron las actividades por un día, fue un fumigador a inspeccionar el edificio y todo siguió igual. Luego aparecieron también roedores en trampas que colocaron y excrementos en distintos lugares.

El pedido de la legislatura porteña para que el gobierno de la Ciudad explique cómo combatir la situación

El pedido de la legislatura porteña para que el gobierno de la Ciudad explique cómo combatir la situación

«En enero, los vecinos veían que en el patio de la escuela había muchísimas ratas. No veían una, las veían en el patio andar como si fuera de ellas», contó a un importante medio de comunicación Diego Jalif, que es padre de una nena que asiste a segundo grado de primaria y de otros tres alumnos que ya egresaron de la misma escuela. «Como algunos son familiares de padres que llevan a sus hijos a estas escuelas, nos lo contaron y nosotros fuimos en febrero a avisar lo que pasaba».

Por su parte, el Ministerio de Educación porteño informó que, desde principios de mayo, se inició la desratización y desinsectación «a fin de garantizar la salubridad de la comunidad educativa». Además, agregaron que enviaron «en cinco oportunidades» a la cuadrilla de limpieza y reforzaron la higiene junto a la cooperadora. Durante esta semana, detallaron, continuarán con las tareas de limpieza para restablecer el dictado de clases.

A pedido de los padres de las tres instituciones, los legisladores porteños Marcelo Guouman y Leandro Halperín (Evolución) impulsaron en la Legislatura de la ciudad un pedido para que el Gobierno de la Ciudad explique las medidas que se llevarán adelante para controlar la presencia de roedores transmisores de enfermedades como la rabia, el hantavirus, la parasitosis y la leptospirosis, entre otras.

Entre las exigencias del documento está saber «si se tiene previsto alguna inspección y/o estudio ambiental dentro de los establecimientos» y «si existe un plan de difusión y concientización o bien, si es que se llevará a cabo alguno particularmente para informar a los ciudadanos sobre medidas preventivas». 

La escuela N° 15 Coronel Carlos Tomás Sourigues también debió cerrar sus puertas

Los padres creen que la manzana contenida por las calles Alberdi, Senillosa, Doblas y Formosa está invadida por las ratas. «Si les estamos avisando, tal vez tendrían que haber desratizado. Eso no pasó. Pero cuando las ratas andan de día y por lugares en los que usualmente no las ves es porque ya está minado. Debe estar lleno. Es un lugar que en el verano está dos meses inhabitado», agregó Diego.

Muchas veces, más allá de la presencia inevitable de estos roedores en las ciudades, la falta de limpieza y las grandes obras en construcción generan situaciones propicias para su propagación, si no se realizan las debidas desratizaciones.

Los padres, además, están indignados por la falta de comunicación. Para saber si hay clases, los chicos tienen que llegar hasta la puerta a la mañana, porque nadie les avisa. 

En la escuela de Almagro que suspendió las clases en marzo aparecieron roedores vivos y muertos en espacios comunes

«Definitivamente hay alguien que está fallando. Nosotros pensamos ‘seguro aprovechan el paro y uno o dos días más para limpiar todo’. Pero ya vamos casi una semana», dijo el hombre sobre el desconcierto de todos. «Si en tanto tiempo todavía no lo pudieron solucionar es una de dos: o hay poco personal para hacerlo o en la escuela había 3 millones de ratas. Ahora lo único que había son dos camionetitas del gobierno».

«Y además de desratizar, no nos olvidemos que hay chicos. Nosotros no sabemos por dónde pasaron las ratas, dónde están los excrementos, dónde orinaron», sostuvo. «A la noche todo el mundo se va a su casa y vos no sabés si andan por la mesa o el piso que después usan los nenes. Ellos tocan todo, es un colegio».

«Si uno se lo pone a analizar seriamente es una locura, es una situación muy grave. Ningún nene se enfermó pero esto podría haber sido peor. Todos se cubren con que dependen de otros», concluyó Jalif. Los padres cortarán hoy la avenida para manifestar en reclamo de medidas urgentes.

Sin clases en una escuela de Almagro por una invasión de ratas: 2 mil alumnos afectados

Se trata de la Escuela N° 20 Rosario Vera Peñaloza. Aparecieron roedores vivos y muertos y sus desechos en las instalaciones.

La escuela N° 20 Rosario Vera Peñaloza, ubicada en Pringles al 1100, en Almagro

La escuela N° 20 Rosario Vera Peñaloza del barrio porteño de Almagro -a la que asisten más de 1900 alumnos de primaria, jardín de infantes y el Centro de Educación no formal que funciona por las noches- amaneció hoy con un cartel pegado en la puerta sobre una cartulina que notifica a todos los padres que las clases están suspendidas hasta nuevo aviso por la presencia de roedores.

El edificio, ubicado en Pringles 1165, está sin clases gracias a que el artículo 51, inciso 4 del Reglamento Escolar de las Escuelas de la CABA, permite que los directivos dicten interrupción de las clases por razones sanitarias y de seguridad.

El problema viene de hace años, porque, aseguran los integrantes de toda la comunidad educativa, la presencia de ratas en la zona es «histórica». Pero la situación empeoró cuando al lado de la escuela, en Rocamora y Pringles, comenzaron las tareas de remoción de tierra en un terreno que pertenece al Automóvil Club Argentino y empezaron los trabajos en dos obras en construcción en la misma manzana.

El cartel que informa la suspensión en la puerta de “la Rosarito” (@KokoroLibros)

En los últimos meses aparecieron ratas por todas partes: vivas, muertas, atrapadas en trampas y en lugares tan riesgosos como el comedor donde almuerzan los alumnos o dentro del horno donde se preparaban las comidas. En ese comedor, incluso, que estuvo clausurado por más de un mes el año pasado, la empresa que se encarga de su desratización dejó trampas para roedores a fin de año y luego de tres meses seguían ahí mismo con las ratas muertas. A pesar de varios intentos de desratización en el verano, las clases empezaron y los desechos de roedores en distintas partes del edificio dan la sensación de que el problema no está resuelto.

Anteriormente aparecieron ratas vivas y muertas, así como también sus desechos, por toda la institución

Un comunicado debajo del cartel en la puerta de «la Rosarito» indicaba esto mismo. Que «frente a la situación de malestar, inseguridad y preocupación por la presencia diaria de excremento de roedores por todos los ambientes del edificio, y a pesar de todas las intervenciones y gestiones de los equipos directivos de inicial y primario», las autoridades no podían confirmar la seguridad del lugar.

Los padres y otros miembros de la cooperadora, que apoyaron a las autoridades del colegio, apuntaron contra el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño y pidieron que el Gobierno de la Ciudad tome cartas en el asunto.

De esta manera, lograron que la directora Nora Reymundo dicte la suspensión y que, en el día de hoy, a pedido de la Subsecretaría de Infraestructura del Ministerio de Educación, personal especializado del Instituto Pasteur visite las instalaciones y realice un informe sobre su situación. También se instalaron nuevas trampas por recomendación del instituto de zoonosis porteño.

El Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño también informó que se hicieron operativos de desratización y desinsectación «en todas todas las obras de los alrededores». Este miércoles al mediodía los padres convocan a un ruidazo para exigir la inspección profunda de las instalaciones y medidas que garanticen las condiciones básicas de salubridad e higiene.

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