Poliamor ó té para tres?

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Ahora que se instaló la palabra poliamor, y que, más allá de las bromas y las ironías, se abrió el campo para pensar algunas cosas que se venían haciendo pero a las que no se les ponía nombre, entrevistamos a una tripareja que conviven juntxs. Con un lenguaje inclusivo y muy pedagógico nos explicaron qué es para ellxs el poliamor, cómo lo viven y cómo lo entienden.

Belén Toriacio y Juan Ares nunca fueron una pareja convencional: Después de una juntada que organizó el foro BDSM abrieron la pareja y tuvieron sexo en grupo; se dejaron llevar por los juegos de poder y experimentaron el placer y el dolor. Comenzaron a militar en la despatologización del BDSM. A una de esas reuniones fueron en moto, con camperas de cuero y cascos. Mariana Spagnuolo se quedó deslumbrada. Se hizo amiga de Belén e iniciaron una relación. Desde comienzos de este año lxs tres viven juntxs practicando el poliamor, lo que llaman un nuevo tipo de familia.

 

Belén Toriacio llega apurada a la reunión de trabajo. “Por el amor de dior” suspira mirando al techo mientras se recoge el pelo (de un lado está rapada y del otro vuelan los mechones violetas). “Es deleznable”, vuelve a decir la psicóloga, haciendo alusión a un texto donde patologizan la transexualidad. En la facultad estudian que: «un travesti es un falo vestido con la ropa de su madre». “Qué asco…No pude terminar de leerlo de la repulsión que me da”, dice Gilda, otra psicóloga, mientras golpean la puerta. “Hay que actualizar el programa de estudio e incluir diversidad sexual en todas las materias. Producir material nuevo. Re pensar. Dar vueltas a Freud y Lacan desde una perspectiva de género. Dejar de tomar las cosas literales”, dice Belén caminando hasta la puerta. “La envidia del pene. La salida normal de la femineidad… Por Dior… (se ríe). Abre la puerta. Es Juan Ares, su ex marido y Mariana Spagnuolo, su novia. Le piden la llave de la casa. Se besan los tres en la boca y se van. Desde principio de este año viven juntxs lxs tres.

Después, Belén le cuenta al Soy que visibilizarse como lesbiana y psicóloga es político. Su sueño es dejar de ser activista: “El fin último es que no haga falta reclamar por algún derecho.

Mariana Spagnuolo se declaró torta a los 13. Trabaja en La Fulana. Le encanta leer; y eso la llevó a estudiar Guion de cine. Le fascina la serie The Wailer, las pelis V de Venganza “una sinfonía muy bien armada, desde un lugar bien punk, que muestra la violencia y la guerrilla” y Los hijos del hombre: “Porque es post apocalíptica”.

Juan Ares es fan de los comics y los videos juegos, su favorito es el de rol World of Warcraft y El señor de los anillos; digamos que es bastante geek. Le gusta resolver mapas y acertijos. Puede pasar toda la noche en un ciber fumando marihuana y jugando on line. A los 18 se hizo su primer tatú, un dragón con tribal rodeado de peonias pintadas con los colores del orgullo. “Tatuarme fue volver a capturar mi cuerpo, que está atravesado por mandatos. Una calavera suspendida con flores ocupa su brazo izquierdo: “Es la representación de la vida y la muerte”, dice Juan. La máscara japonesa de un vampiro, en el antebrazo, rodeada por murciélagos: “Mi fascinación por la oscuridad tiene que ver con los demonios internos que unx tiene y tatuarlos es sacarlos”. En la pierna luce un unicornio, con purpurina. “Tiene que ver con mi proceso de explosión sexual”. Le sigue un lápiz labial y la cara de una mujer con una mordaza. “Es por mi gusto por el BDSM y el maquillaje”. En la espalda una geisha y una mujer con un sombrero y unas rosas en los años 20, en el pecho. Lleva un piercing en la boca, otro en la nariz, aros en las orejas y uno en cada pezón.

 

Belén, Mariana y Juan tienen 2 perras (Vikinga y Garbanzo) y 5 gatos (Palestina Libre, Kurdistán, Garza, Marte y Venus). Los domingos lxs tres miran la serie Orfanato black. A Belén le gusta porque habla de clones. Tuvo su primera relación lésbica a los 27 años. “Devine lesbiana. No hablo de salir del clóset. No soy lesbiana desde que nací. No es que fui hetero hasta que un día me liberé; no. Yo fui hetero. Fui bisexual. Y andá a saber en qué devengo. Hoy me construyo, me reivindico como lesbiana, pero mañana no sé”.

¿El poli amor surge del activismo sexual?

B: El activismo gordo me pareció maravilloso y me considero aliada de él. Tengo un cuerpo socialmente hegemónico, pero me gusta el concepto de aliado en la lucha.

¿Por qué?

B: Rompe con el discurso médico hegemónico. Con esa pedorrada de la salud. El sobrepeso no siempre tiene repercusiones en la salud. Es super revolucionario; además me gustan los cuerpos gordos; rompen los cánones sociales de belleza.

¿No hay algo de intelectualización en esta posición sobre los cuerpos abyectos que después llevas a la práctica?

B: No me obligo a que me atraigan por una cuestión política. Pero acepto que el activismo, y el re pensar estas cuestiones, me abrió horizontes. Es más lindo salir de la norma porque casi nadie entra. En el verano dejé de depilarme y si no estaba con lesbianas me daba vergüenza levantar los brazos en el subte y mostrar las axilas peludas. Hoy me hacen feliz mis pelos, me encantan, son super lindos.

¿Qué dificultades afrontan como pareja tripartita?

B: No poder acceder a los mismos derechos que tiene una pareja monogamica.

¿Se consideran una familia?

M: Sí, porque nos acompañamos en la vida. Militamos por la conquista de derechos para todxs, por la diversidad sexual y familiar; por eso queremos un contrato vinculante similar al de un matrimonio, pero múltiple, polímonio o algo así.

B: La fortaleza de estar juntxs es que, al ser más personas hay más posibilidades desde lo emocional de contenernos. Vivimos con la libertad que estábamos buscando y aunque parezca cursi, hay más amor.

M: El vínculo sexo-afectivo-convivencial.

J: Al ser más personas hay que generar más coordinación porque somos tres para tomar decisiones; por eso estamos todo el tiempo comunicadxs.

¿Cómo se llevan con la fidelidad?

B: Hablamos de honestidad y de acuerdos o pactos lo que cada unx necesita en el vínculo. Tenemos mucho diálogo. Esto es profundamente dinámico porque las personas no somos estáticas.

M: Lo vamos charlando y respetamos los acuerdos.

¿Y si alguien los quiere cambiar?
B: Se charla como todo lo demás.

M: Todo lo charlamos.  A mí lo que me mueve es repensarme, re construirme, y hacer política.

¿El proyecto está pensado como una relación duradera?

B: Mirá, sí. Nuestra idea es acompañarnos en la vida. Por eso fuimos modificando el vínculo. En algún momento convivimos Juan y yo, Maru y yo, y ahora lxs tres. El día de mañana podría llegar a cambiar, o no; pero decidimos acompañarnos todo lo que podamos mientras nos haga bien.

M: Estoy de acuerdo con lo que dicen.

¿Qué piensan sobre la monogamia?

B: La monogamia en sí no es algo malo. Dicen que el poliamor es la evolución de los vínculos; pero nosotrxs no lo pensamos así. La monogamia no es para algunas personas, así como el poliamor tampoco lo es para otras. Lo que re pensamos es la mononorma, lo esperable, lo normal y habitual.

M: Pensamos que, para nosotrxs, el poliamor es lo mejor.

B: Lxs que tengan una monogamia está bien si está revisada y repensada; el tema es cuando no se piensa, cuando hay un montón de normas implícitas. El poliamor nos ayudó a hacer explícitas esas cosas, a hablar y tener que pactar y repactar todo el tiempo.

M: Nada de lo que construimos del poliamor sale de una sola persona. Lo que más hacemos es debatir mientras comemos y miramos series.

¿Están lxs hijxs en el horizonte?

B: No creo que sea inexorable. Hay como una imposición sobre la crianza, la maternidad y paternidad. Si tenes un vínculo de vida es inexorable la pregunta; y ahí también está la imposición.

¿Pero nunca se lo preguntaron?
B: La verdad es que sí, que Maru y yo tenemos ganas de criar. Juan no tiene un deseo fuerte; pero tenemos un vínculo, y si nosotrxs queremos criar, Juan inevitablemente va a ser parte de eso. Pero bueno, son cuestiones que vamos pensando y repensando.

¿Cómo es la dinámica de poder?
B: Tienen que ver con cuestiones patriarcales y machistas. Eso es algo que constantemente estamos charlando y tratando de romper.

J: Yo trabajo para decontruir la masculinidad hegemónica y construir masculinidades diversas, abiertas; desprogramar cabezas.

 

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