Prófugos 2

La directora del Instituto, Alicia Blasco, declaró a la prensa local que personal de la institución se contactó con las familias de los tres adolescentes prófugos, que tienen entre 16 y 17 años; mientras la policía sigue buscando a los tres desertores. Los vecinos del barrio se encuentran preocupados, y a pesar de imaginar que los adolescentes se encuentran lejos de la zona y sin ganas de regresar, se hallan en alerta, sospechando de los jóvenes que deambulan por el barrio como zombis, los adictos al paco de la villa 1-11-14, o los vagabundos que todavía duermen en los bancos del parque. Blasco, entre mates y bizcochitos, declaró: “No hubo motín ni incendio, sino una pelea de adolescentes que produjo destrozos y luego del incidente los 5 chicos emprendieron a la fuga”. La directora del Instituto de menores San Martín, Blasco, con sus declaraciones a la prensa no estaría haciéndose cargo que algo no funciona en el instituto que dirige, donde los menores al darse a la fuga denuncian lo que no pueden decir, o lo que gritan y nadie escucha, con sus actos y con sus propios cuerpos.

Poner el objetivo en el centro, en la raíz del problema sería lo lógico, en vez de criminalizar a los menores por no ajustarse a normas y procedimientos de una institución que probablemente se encuentre desajustada a las necesidades de los jóvenes, lejos de un trato humano y digno. Para ellos sería conveniente investigar a la institución, sus sistemas de gestión, procedimientos, trato y los llamados planes de formación para la reinserción social y laboral (si es que existen).

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