Prófugos los tres

El domingo 28 de mayo, a la madrugada mientras los vecinos del Instituto de Menores San Martín, ubicado en la calle Baldomero Fernández Moreno 1783 en el barrio Parque Chacabuco, dormían, algunos se sorprendieron con un incendio provocado por los menores, de entre 16 y 17 años, que empezaron a quemar sus ropas y generaron un motín. El instituto alberga a jóvenes, con el supuesto fin de reconvertirlos y reinsertarlos en la sociedad.

 

 

Evidentemente, algo está fallando; la reclusión parece no ser la vía adecuada para que los jóvenes aprendan un oficio o algo que les dé sentido a sus vidas. Por el contrario, que huyan del Instituto nos muestran que de algo que no funciona, como la mayoría de los sistemas carcelarios de nuestro país. El libro Las tumbas, de Enrique Medina, publicado por primera vez en 1972, es el fiel retrato al padecimiento de los chicos que son tratados como reclusos en el encierro institucional, siendo menores, niños, y que desde tan temprana edad ya están buscando la paz, sienten la muerte y se autodenominan como muertos que viven dentro de las tumbas (de ahí el vocablo tumberos).

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Los celadores, la mayoría profesionales de la salud que trabajan haciendo guardias, probablemente sin la formación específica y con un sueldo que no supera lo que se le paga al personal de limpieza, corrieron a los chicos que escapaban, pero desistieron. Un celador siguió, casi obsesionado, la persecución focalizándose en un menor. Saltando de un techo al otro cayó al vacío; un tiempo más tarde fue asistido por el SAME. Cuando llegó la policía siguió la persecución. Después de varias horas de trabajo encontraron a dos de los cinco chicos que realizaron la fuga, siendo tres los que permanecen prófugos.

El instituto alberga a jóvenes con el fin de reconvertirlos para luego, supuestamente, reinsertarlos en la sociedad. Pero, evidentemente, algo está fallando, dado que la reclusión parece no ser la vía adecuada para que los jóvenes se sientan con ganas de aprender un oficio o algo que les dé sentido a sus vidas; por el contrario, que quieran huir a toda costa habla de algo que no funciona, como la mayoría de los sistemas carcelarios que funcionan en nuestro país. El libro Las tumbas, de Enrique Medina, publicado por primera vez en 1972, es un fiel retrato al padecimiento de los niños que son tratados como reclusos en el encierro y se sienten muertos como si estuviesen dentro de tumbas.

Uno de los trabajadores, la mayoría son profesionales de la salud que trabajan haciendo guardias, sin la formación suficiente y con un sueldo que no es acorde a las tareas ni a la profesión universitaria que requiere el puesto, siendo equivalente al mismo valor que gana el personal de limpieza de una casa privada, corrió a uno de los chicos que se había escapado, saltando por el techo; fueron 5 los que escaparon. El trabajador que corrió a uno de los chicos sufrió un accidente al saltar y caer y fue asistido por el SAME. Cuando llegó la policía emprendió la persecución. Después de varias horas de trabajo encontraron a dos de los chicos que realizaron la fuga, siendo tres los que permanecen prófugos.

 

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