Reabren la causa del juicio por los crímenes de los adolescentes  Jonathan Lezcano y Ezequiel Blanco

La situación del ex efectivo de la Policía Federal, Santiago Veyga, único imputado por el doble asesinato ocurrido en julio de 2009, se complicó tras el testimonio de un perito que sostuvo que ambas víctimas fueron ejecutadas.

 

Un perito que prestó declaración en el juicio por los crímenes del adolescente Jonathan Lezcano y el joven Ezequiel Blanco, ocurridos el 8 de julio de 2009 en el barrio porteño de Parque Chacabuco y por el que se encuentra imputado el ex efectivo de la Policía Federal, Santiago Veyga, sostuvo que la forma en que se produjeron los homicidios de ambas víctimas fue una “ejecución”.

Este y otros testimonios han complicado la situación del acusado, en el marco de un juicio oral y público, que hoy se reanudará con la tercera audiencia, en medio de las quejas por la restricción de acceso a la sala y las estrictas medidas de seguridad que se disponen en las inmediaciones del Tribunal.

Hasta aquí se han destacado los dichos de los médicos legistas, peritos balísticos y algunos testigos, aunque trascendió que el perito tanatólogo del Cuerpo Médico Forense, Roberto Víctor Cohen, quien estuvo a cargo de la autopsia, fue el más contundente, al señalar que el disparo contra Jonathan “Kiky” Lezcano se efectuó “pegado a la sien, a matar, sin que existan muchas chances de que sobreviva”. El abogado querellante Matías Buzzo sostuvo que “se trató lisa y llanamente de una ejecución, que se va confirmando en todas las declaraciones”, en contraposición a la versión oficial e inicial de los hechos sobre una presunta defensa del policía Veyga, cuando intentaron robarle su camioneta.

Para hoy se prevé que declaren algunos efectivos policiales y un par de vecinos de la zona donde ocurrió este episodio, atribuido a un hecho de gatillo fácil, pero también, si es que el tiempo lo permiten, se inicie la etapa de alegatos ante el Tribunal Oral Criminal Nro. 16. María Angélica Urquiza, madre de “Kiky” Lescano (de entonces 17 años) contó que “hemos soportado algunas cosas en este juicio, que forman parte de esta lucha por la verdad que venimos llevando adelante desde hace ocho años y nada, ni nadie nos va a doblegar. Acá hay un culpable que es Veyga, el que asesinó a los chicos y después todos los que participaron del encubrimiento, hasta con la intención de hacer desaparecer los cuerpos de mi hijo y el de Ezequiel Blanco”.

En relación al escaso carácter de juicio oral y público, debido a que se impidió el acceso a los medios de comunicación y a los representantes de organizaciones sociales que la acompañan en su reclamo, indicó que “ya se presentó un escrito para que se terminen con estas restricciones, firmado por muchos dirigentes, entre ellos Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora. Han colocado vallas en la puerta y un dispositivo de fuerzas de seguridad para evitar manifestaciones, pero igualmente se hizo una radio abierta y mucha gente se acercó a respaldar nuestro pedido de justicia. Yo repito, con lucha llegamos al juicio y la condena es el repudio popular”.

Veyga, quien fuera exonerado de la Policía Federal Argentina con el avance de la investigación, está acusado por el “doble homicidio agravado” en este proceso, que estuvo mucho tiempo demorado y en el que hasta llegó a ser sobreseído, al considerar que había actuado en “legítima defensa”, aunque las posteriores evidencias y sobre todo un video empezaron a demostrar que se trató de un episodio de violencia institucional. Además, cabe recordar que luego de ser asesinados a balazos, los cuerpos de Lezcano y Blanco fueron inhumados como NN en el cementerio de Chacarita, hasta que fueron hallados y desde allí se comenzó a desandar el camino del esclarecimiento.

No obstante, el juez de Instrucción Facundo Cubas había liberado al ahora imputado y casi archivado el expediente, hasta que en octubre de 2010, un video llegó a manos de Angélica Urquiza, había sido filmado con un celular, donde se ve a su hijo agonizando, en medio de comentarios, en tono de burla, de los policías que participaron de la instrucción de un hecho, plagado de irregularidades. Esto trajo como consecuencia el cambio de magistrado en la investigación y el juez Juan Ramos Padilla, fue el que citó a todos implicados, hasta terminar elevando la causa a juicio oral y público. “Solo esperamos una condena, para después seguir luchando para lograr que todos los que formaron parte de esta trama de encubrimiento policial y judicial también sean juzgados. Esos que intentaron tapar todo, que pretendieron hacer desaparecer los cuerpos, también tienen que pagar”, concluyó.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *