VOLVIÓ LA VOZ DE CHARLY CON EL LIBRO: 15 AÑOS DE ENTREVISTAS CON CHARLY (1992-2007)

20 de agosto, 2020

Es un placer volver a tener un libro sobre Charly entre las manos, sobre todo porque estas páginas contienen la palabra de García. El libro, con el eje puesto en las entrevistas que Daniel Riera y Fernando Sánchez hicieron para la Revista Rolling Stone, con la ventaja de contar ahora, en este libro de lujo, las conversaciones íntegras, sin la edición para la revista, es el resultado de, al menos, 25 encuentros que dieron origen a “Charly recuerda”, entrevistas que fueron publicadas en dos partes y en dos números consecutivos de la Revista Rolling Stones. El libro también contiene dos conversaciones publicadas en Revista La Maga con la frescura de autores que entrevistaban a Charly por primera vez y contaban con 21 y 22 años. La entrevista “Sí. Detrás de las paredes” que quedó inédita y aparece por primera vez en este libro. El sello Vademécum no deja de sacar libros con alta calidad artística e histórica configurando una valiosa arqueología del rock nacional “Luisito-30 entrevistas al universo spinetteano” de Jorge Kasparian, “No bombardeen Barrio Norte” de Martín Zariello, “Tigres en la lluvia” (las aventuras de Invisible en “El jardín de los presentes”) de Martín Graziano, “Uniendo fisuras” (Signos y la consagración continental de Soda Stereo) de Diego Giordano, “Un regalo del diablo” (2 Minutos, Valentín Alsina y la reinvención del punk argentino) de Walter Lezcano. Mientras Roque Di Pietro, el editor de esta colección, sigue preparando dos títulos que siguen aportando a nuestro patrimonio cultural.

En “García: 15 años de entrevistas con Charly (1992- 2007)” queda reflejada la indiscutible inteligencia de Charly, no solo como músico, sino como filósofo y orador para narrar historias con una memoria prodigiosa que nos deja atónitos y nos devuelve la energía que el confinamiento nos había sacado. Un libro para volver a sentir chispitas en el pecho.

Nos encontramos con Charly rememorando su vida, desde sus inicios hasta el 2007, en un ida y vuelta entre su obra y el contexto, matizado con anécdotas y datos que revelan misterios de años atrás, como por ejemplo cuando Charly presentó “Clic modernos” en diciembre de 1983 en el Luna Park y las especulaciones acerca de haber puesto a Fito Páez (tecladista de su banda) de espaldas al público, iban de un extremo al otro. Las cartas de lectores de la Revista Pelo y los programas de radio de aquellos meses se ocupaban de especular sobre el tema inventando las hipótesis más disparatadas. En esta entrevista, por primera vez, Charly habla del tema y resuelve el misterio de una manera sorprendente, tan simple como maravillosa. La voz de Charly está en la misma frecuencia cuando habla de su LP de 1983 y revela: “Te juro que cuando hice “Clics modernos” no dije ‘Voy a hacer lo más moderno del mundo’. Como no tenía baterista puse la batería electrónica, que ya había usado antes. En el fondo, “Modern Clix” es como un demo pero hecho en Electric Lady con Joe (Blaney). Pero es bastante mínimo. Un teclado y que se yo… El concepto de la música era así: no solos, mínimo…”.

Si bien las entrevistas recorren casi todos los momentos de su vida artística, también hay grandes tramos dedicados a narrar desde adentro lo que vivió cuando fue internado a la fuerza y la tortura que es estar en lugares donde no hay cura, sino un interés por el dinero, dándoles pastillas con efectos colaterales y tratando a las personas bajo un sistema conductista-militar. García cuenta con detalle la experiencia de haber sido tratado por el curador –healer lo llama Charly- Ken Lawton y es ahí donde aparece ese sentimiento de soledad que él lleva, y que se trasluce en sus letras y música.

Sobre Ken, quién había tratado a David Bowie, Robert Fripp, Peter Gabriel, entre otros, contó: “Yo no sabía quién era. Me dejó el teléfono una de las alumnas de Fripp – María Gabriela Epumer- y bueno, una noche que no podía encontrar a nadie, llamé y apareció este señor que se llama Ken Lawton. Me preguntó cuál era mi problema y le dije que en ese momento no tenía ningún problema, porque estaba hablando con alguien”.

El libro presenta claves para seguir entendiendo al músico más grande que nos dio este país, y es mentira eso de que ya se dijo todo sobre Charly. O quizás sí, es cierto, pero hay que escucharlo a él para entenderlo. Y después de cierto tiempo comprendemos muchas cosas que en su momento pasaron desapercibidas o –por falta de información y/o apertura mental- eran criticadas o tildadas de locuras. Jugosas y reveladores claves para entender, aún más, a nuestro querido Charly.

Otra de las cosas que quedan claras con este libro es que Charly nunca estuvo copado con la muerte y nunca se interesó por hacer algo depresivo. Para él la música es algo “up”, es trasmisión de energía y ¿la alegría? La alegría no es solo brasilera. O por lo menos, no es ese el deseo y el mensaje de García.

Otra de las coordenadas que se pueden leer en estas conversaciones íntimas con nuestro ídolo, emulando en parte, pero también como yendo para atrás para avanzar hasta donde no llegó el iniciático y maravilloso libro de “Conversaciones de Charly con Daniel Chirom”, en 1982, donde también hacía un recorrido de su carrera, pero en éste se destacan las referencias a películas -y al cine- con el origen compositivo, como input, de muchas de sus canciones.

Daniel Riera dice para www.buenosairesinclusiva.com.ar: “Yo recuerdo dos respuestas de Charly frente a las notas. Como la entrevista “Charly recuerda” salió en la Rolling Stone en dos partes. Charly leyó la primera parte, ya publicada, mientras nosotros preparábamos la segunda, y nos agradeció muy enfáticamente. Estaba muy contento. ‘Muy buena nota. Me encantó’, nos dijo. Estaba muy feliz. Cuando salió la de Los Beatles también le gustó, incluso le encantó el nombre de la nota “El quinto Beatle”. Recuerdo otra que está dividida en partes, donde otros músicos hablan sobre sus canciones, en el marco de “Los 100 hits del Rock Argentino, publicada en marzo del 2002” en conjunto con MTV y Rolling Stone, Charly también hizo un comentario –que le gustó la nota- donde hablaba Gustavo Beytelmann, que había sido el arreglador de cuerdas del tema Rasguña a las piedras, grabado originalmente en 1973 con Sui Géneris”.

Desde el inicio del libro podemos rastrear algunos mensajes que Charly siempre supo darnos, a través de sus reportajes, como cuando aparecían entrevistas tituladas: “Hay que vivir aunque sea de prepo” o “Aprendí de mis errores” o “Si le robás a uno sos muy burdo, pero si le robás a muchos, ahí está el talento” (entrevista de 1992 que forma parte de este maravilloso libro). La lógica de García es única, como su talento y su magia; siempre una fuerza motivadora para la diversión, el conocimiento y el disfrute.

Fernando Sánchez recuerda que la primera vez que lo entrevistó a Charly, para La Maga, fue en el departamento de Coronel Díaz, con las paredes blancas, todo ordenado y un piano de cola en el medio del living. Las veces siguientes, para la Rolling Stone, lo encontró a Charly en su habitación, tirado en la cama, rodeado de instrumentos, una consola, parlantes, cables y con las paredes llenas de grafitis; el cuarto desordenado al igual que su figura, donde Charly no solo llevaba las uñas pintadas sino también sucias. “Los encuentros, al principio solían ser medios difíciles”, me cuenta Fernando por teléfono –y sin tapaboca- “pero después cuando entraban en confianza se creaba buen clima. Igual, con Charly nunca uno puede estar tranquilo del todo…Lo que más me costó fue sostenerle la mirada a Charly cuando nos mostraba lo que estaba grabando o mezclando. Te lo hacía escuchar a todo volumen y te miraba a los ojos. Yo pensaba que era Charly el que estaba mostrándonos una obra en proceso y buscando nuestra aprobación. Sentía cosas en todo el cuerpo…”. De esos encuentros, Fernando se llevó mucho aprendizaje sobre conocimientos musicales, sobre los gustos e influencias de Charly, y recuerda algo que no fue publicado en el libro: “Un día llegamos con Dany (Riera) y le llevamos la última Rolling Stone, porque sabíamos que a Charly le interesaba la crítica de rock. Se la dimos y él, lo primero que hizo, fue ir a ver la parte de críticas de discos. Dani había hecho la de “Silver Sorgo”, de Spinetta, y yo la de “Sí-Detrás de las paredes”. Cuando Charly vio que el de Spinetta tenía tres estrellas y media y el de él tres nos echó de la casa. No se puso a discutir nada. Nos dijo ‘Se van. Se van. Me pusieron de mal humor’. Era como un chico, frágil, sensible…”.

Sobre la extensa y transparente crónica “Charly íntimo” publicada originalmente en la revista colombiana Soho, donde Daniel Riera no esconde nada sobre la alfombra, y los temas: fans, acelere, drogas, camarines, el vértigo y la verborragia con la que vivió esos días quedan reflejada con igual de intensidad en la crónica, el autor dice para este medio: “Me acuerdo que Charly no llegaba. Yo estuve todo un día esperándolo y no sabía si iba a llegar. Llamaba a Buenos Aires, a Nora Lezano y no sabía que iba a pasar. Después fue una maratón de acontecimientos, uno detrás del otro, y entonces, la primera pregunta en esa nota fue cómo narrar eso, y el procedimiento de la nota fue: Si Charly no para nunca, uno va a tratar de no parar nunca y que el lector no pare nunca. Por eso se eligió esa manera de escribir que no tiene puntos ni comas y está inspirada –obviamente- en el monólogo de Molly Bloom, del Ulises de Joyce, acompañado del vértigo de Charly. Obviamente incluía drogas y yo no iba a ser tan estúpido como para omitirlas porque se iba a notar. Iba a ser como un tijeretazo, una censura. La verdad es que yo estaba todo el día al lado de Charly en esos momentos y era absurdo que yo escondiera eso. Charly sabía que estaba frente a un periodista, sabía también nuestra manera de trabajar. Nunca supe qué le había parecido esa nota que se publicó hace 16 años; ni siquiera sé si la leyó, supongo que sí porque todo llega. La decisión fue la de ser sincero, honesto con lo que estaba viviendo y ser partícipe en un punto de una aventura que tuvo momentos descontrolados y entrañables, como ese momento donde estamos yendo al show y estamos escuchando música –los discos que había mandado a comprar y que yo acompañé a esa secretaria y fan- íbamos escuchando a Bob Dylan y él hablaba de la similitudes de la letra con Yendo de la cama al living. Muy contento y muy arengado escuchando luego el disco “With The Beatles”. Ir con Charly García a un show, a toda velocidad escuchando Slow train coming de Bob Dylan y a Los Beatles y escoltados por la policía fue una de las cosas más maravillosas que me pasó en la vida; y está bueno compartir eso con los lectores”.

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