Diego Santilli en el Parque Chacabuco: “La seguridad es el tema más importante, hoy”

La reunión comenzó puntual y con muy buena organización: Se anotaban los ciudadanos que querían hacer preguntas o manifestar su inquietud o proyecto. Varios chicos con micrófonos en los costados del salón (acondicionado propiciamente para la ocasión) estaban dispuestos a que las preguntas tuviesen el audio apropiado, ocupándose también de mantener el orden, el respeto y el silencio para que se puedan escuchar las propuestas. En el extremo izquierdo del salón, hacia el fondo, una mesa con jugos, gaseosas, agua, yogurt, y frutas. Todo estaba dispuesto para un encuentro que parecía prometer buenas noticias, por lo menos desde el encuadre mostraba un espacio serio y profesional para una convocatoria de 100 vecinos, aproximadamente, que se reunieron con expectativas y respeto al intercambio con el funcionario Diego Santilli.

 

Las primeras preguntas estaban orientadas hacia la problemática particular, con intereses propios, lejos de presentar una propuesta o contar con una mirada global de la problemática. Todo versaba sobre la queja de un contenedor en la puerta de la casa, un homeless en la esquina, o el árbol seco que nadie iba a sacar de la puerta de su casa. No es que estas inquietudes no tuviesen valor, sino que la manera de estar formuladas, orientadas hacia la problemática particular restaba valor de una propuesta vecinal en conjunto. Con el transcurrir de las preguntas, y la necesidad de ser escuchados (los vecinos del barrio), las preguntas iban cobrando un carácter menos quejoso y más sustancial. Así migraron al Parque Chacabuco como central en el bienestar del barrio, en la oscuridad como punto a mejorar, en las calles que faltaban asfaltar. Otras de las preocupaciones fue el tema de la supuesta falta de incentivos para las carreras duras, dada la falta de profesionales en esas carreras y puestos vacantes a cubrir, y puestos actuales de trabajo que dejarían de existir dada la tecnificación de los mismos (ya hay máquinas de interacción con el usuario para la autogestión de la recargar de la Tarjeta Sube, por ejemplo). Los vagones de la línea E del subte fueron otro de los temas candentes, ya que son muchos los usuarios, la sobrecarga de pasajeros en los horarios picos, el ruido del subte, los vagones más viejos de todas las líneas; siendo un tema compartido por casi todos los vecinos del barrio que viajan en transporte público. Pero el tema central fue el de la Seguridad (no solo en nuestra comunica, sino que está en el ránking número 1, según el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que dos veces por semana se dedica al timbreo. El requerimiento de contar con más policías en el barrio es un tema que nos dejó pensando a muchos, dado que sería intentar tapar el sol con la mano o ponerle una curita a una herida mayor. La policía podría apalear el tema, de manera intermitente y ocasional, de manera coyuntural, el tema de la ola de asaltos que sufre continuamente el barrio; pero no una solución de raíz (como creía un vecino que dijo que los chorros son hijos del rigor, que cada vez hay más charros, por lo tanto habría que poner más policías). Este pensamiento se corresponde al de “la mano dura” que nos conduce a la insensatez, la ignorancia y la fuerza bruta y violencia, que ya sabemos, no se gana nada por esa vía que no es la solución. Esa idea, llevada al extremo, es una bomba peligrosa que nos lleva al retroceso de derechos civiles y que atenta contra los derechos humanos. Militares y mano dura, nunca más.

No faltó la cuota de humor cuando un vecino volvió con el tema de la queja personal, de un volquete que obstaculizaba la puerta de su casa, pero que de noche hacía feliz a una pareja a la que encontró haciendo el amor ahí adentro. Las carcajadas rebotaron hasta la bola espejada de boliche del salón que permanecía quieta.

Aunque el momento de las respuestas, por parte de Diego Santilli, Vicejefe de Gobierno de la CABA, fuese al terminar el set de requerimientos por parte de los vecinos, Santilli, ante el efervecimiento de un vecino pasó a explicar el tema de la supuesta demora en la inauguración de la pista de atletismo en el Parque Chacabuco: El presupuesto no es propio del gobierno, dijo, la obra que cuesta 16 millones de pesos, se lleva a cabo con donaciones, de Ñandú, Banco de la Ciudad y otros, para convertir a la pista en la primer pista olímpica que sea púbica. La explicación, a través de una comunicación clara y fluida, por parte del funcionario, pareció llevar calma a la audiencia que estaba sedienta de explicaciones (única forma, junto a la comunicación) de entender qué es lo que pasa, porque se hace lo que se hace y los tiempos de ejecución. De esta forma se despejaron las especulaciones de una inauguración próxima al cierre de campaña con fines especulativos, dado que Santilli explicó que la inauguración iba a realizarse después del cierre de campaña, no por mala gestión, sino porque hay procedimientos, pasos y factores que no dependen de uno, como por ejemplo las piezas que tienen que traer desde afuera.

La moderación de la charla fue impecable, mientras Santilli tomaba nota de las propuestas y con su impecable memoria, a la hora de dar feedback de los interrogantes planteados se acordaba del vecino que había planteado la inquietud. Los casos puntuales, Santilli, los iba pasando a su personal de gestión para que se encargaran puntualmente de darle una solución, comprometiéndose él mismo en persona en que los temas iban a resolverse, todos, y los casos complicados de todas formas recibirían una respuesta y estarían en comunicación.

Algunas preguntas personales como qué puedo hacer con el perro de un señor que molesta a mi perro volvieron, fueron escuchadas con respeto y anotadas para una solución puntual. “No se puede salir a la calle. No se puede vivir así, con miedo”, se repetía y remitía más a cuestiones personales que el factor real (que existe) y es el de la delincuencia; muchos vecinos lo interpretan como falta de seguridad. “La seguridad es el tema más importante, hoy”, aseguro Santilli y lo repitió como para que no quedaran dudas. Lo que anticipó el funcionario fue en trabajo de un plan de acción (estratégico) donde se trabajará con la Villa 1-11-14, así como se trabajó con la Villa 31 y los casos de delincuencia decrecieron de manera abismal. El Estado se mete en la Villa, aseguró, y como buen estratega no quiso dar más detalles del plan que vienen trabajando. Explicó que los planes tienen tiempos, pasos y que no las cosas, cuando se atacan de raíz, no se ejecutan de un día para el otro; por lo cual, de manera indirecta pidió paciencia al indicar que se estaba trabajando en el tema para dar una solución integral al problema y no atacarlo con paliativos.

La caca del perro que los vecinos no recogen, fue otra de las preocupaciones de nuestros vecinos, entre los reclamos por ruidos de bandas que tocan en plazas. La demanda hacia el Estado como un ser Todo poderoso, que viene a ocupar el lugar de un Dios o un Padre perfecto (que no existe) parecía ser, en muchos vecinos, el depositario de sus quejas. La ayuda. La necesidad de contar con alguien que los escuche y los protege excedía la visión de la comuna como tal, del lazo entre vecinos y preocupaciones grupales, lo cual nos habla de una ineficiencia en el Estado, que no es de ahora, en cuanto a la educación para que la función de los padres funcione de manera favorable y no se tenga que salir a pedir protección paterna en otros ámbitos, que, inexorablemente vienen a ocupar de manera imaginaria y simbólica esos lugares que deja vacío la falla estructural- paternal.

Algunas noticias sorprendieron a la audiencia, como la inauguración de una guardia innovadora y de primer nivel en el Hospital Piñeiro. O el plan de mejora del subte E, con la futura compra de 350 vagones, con la debida explicación que esto no será en lo inmediato porque después de adquirirlos hay una fase de producción, y adaptación a nuestras vías, otra para bajarlos; y que básicamente el plan está compuesto de dos etapas. El plan de reparación de los vagones es de 800 millones de pesos, mientras que el de recambio de subtes costará 100 millones de pesos, pero, otra vez, se estaría apostando a un cambio de raíz o estructural en vez de hacer una gran inversión en algo que sería una solución a corto plazo, pudiendo sufrir deterioros y desperfectos al poco tiempo. La visión estratégica, parecería ser una de las fortalezas de las propuestas presentadas por el vicejefe de la Ciudad.

Los vecinos se mostraron cálidos y satisfechos, valorando el espacio de intercambio directo con las autoridades, con la posibilidad de plantear sus quejas, inconvenientes y propuestas, a la vez que se retiraron gratificados por entender determinadas cuestiones de la gestión, que si no se comunican y explican dan lugar a las fantasías más disparatadas. Todo indica que se estaría en un avance hacia la comunicación y la profesionalización de la relación del vecindario con sus autoridades, que unas no existen sin las otras; y viceversa.

 

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