Prófugos 3

 

Si creemos en las declaraciones de la directora del Instituto de menores, San Martín, donde Alicia Blasco, negó que se tratara de un motín, sino que fue una pelea entre menores que desembocó en la fuga, tendríamos que preguntarnos por qué en la acertada inspección que llevó a cabo la comitiva del Sistema Interinstitucional de Control de cárceles, a cargo del Juez Federal Gustavo Hornos, concurriendo al instituto sin previo aviso, encontró a la institución en pésimo estado, con colchones en el piso, sin sábanas ni frazadas. No había agua en los baños. Bajo estas condiciones los 5 jóvenes se dieron a la fuga. ¿Se encontraban cuidados en la institución?

El procedimiento llevado a cabo por un equipo profesional, aparentemente, fue efectivo y recogió información a partir de entrevistas confidenciales a los 22 varones y 6 mujeres que se encuentran en la institución. Recorrieron con minuciosidad cada sector de la institución y también recabaron información a través de la observación del lugar. El sector donde se encontraban las mujeres no presentaba indicios de destrozos lo que llevó a la conclusión que ellas no habían participado del motín. Por el contrario, el sector de los chicos, se encontraba deteriorado y no había indicios que las actividades escolares y los talleres se estuvieran dando tal como estuvieron pautados; se comprobó que los mismos llevan largo tiempo suspendidos.

A partir de esta visita el Juez dictaminó que volvieran a retomar las clases y talleres, personal del instituto no pudo argumentar el motivo por el cual se encontraban suspendidos, y solicitaron que se les enviara ropa limpia y en buen estado a los chicos que se encuentran en la institución, sábanas y frazadas para las cama (teniendo en cuenta que en estos meses está invadiéndonos el frío) así como también actividades recreativas para los momentos de ocio.

Después de un tiempo esperamos volver a tener noticias acerca de cómo va el Institutos y si, además de estos paliativos, se produjo algún tipo de cambio sustancial en la gestión, el cuidado y la verdadera atención a las necesidades de los jóvenes que se encontraban descuidados y menospreciados en la institución.

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